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Terapia Floral


 

 
 

 

Las relaciones del hombre con los otros reinos de la naturaleza siempre han sido y son complejas. Nos referimos a su actitud, no a la interdependencia que tiene con éste y otros mundos, con el Universo.

Religiones y pensamientos filosóficos de todo tiempo y lugar le han dado un privilegio respecto a los reinos terrenos, por su relación especial con lo divino, que desde luego contiene a todo lo que es.

Sin ir más lejos, en las religiones monoteístas mediterráneas se le dió el encargo de cuidar de ellos, así como jerarquías superiores no visibles a su ojo, cuidan de él, - causándole repeluz cuando se topa con cierta corriente hinduísta, que le advierte que "puede volver a este mundo como animal o planta", -es decir en estadios que se asume de plano que son inferiores a él.

También le cuesta entender al hombre occidental eso "de no matar ni una mosca" y "de no mover una piedra y volverla a colocar en su lugar si de alguna forma, se usa de ella", o de pedirle permiso a una planta, aún si para su bien, se la poda.

Pero una cosa fue lo que las religiones y filosofías dijeron, y otra cosa su actitud, en todo tiempo y lugar. El amor o el desdén hacia los reinos naturales siempre han ido parejos. Por el lado de éste, desvastaciones completas han tenido lugar, siempre.

Se dice por ejemplo de España "in illa tempora" un conejo podía ir tranquilamente sin preocuparse por su alimento del Mediterráneo a Finisterre, por lo boscosa y ópima que era. Y como había tantos conejos, ése nombre le quedó, pero después de la romanización fue cuando quizás vino ese refrán de "correr la coneja"... por una árida meseta.

La diferencia con ahora es que la devastación, la destrucción y cierto uso de la técnica hizo que, si se le puede llamar desdén, llegara a límites de verdadero peligro, transformándose en un verdadero temor a que la naturaleza, que siempre estuvo allí en su papel de "madre nutricia", se "revele" en cualquier momento y lugar hoy que todo tiene un alcance planetario, -lo que no hace más que la corriente "milenarista" tenga en los trastornos del clima, los agotamientos de reservas, la desaparición de especies, en la polución del aire y de los mares, en la "guerra del agua" y un largo etcétera de causas y efectos, - sucedáneos a los jinetes del Apocalipsis más clásicos, incluso de las propias guerras y del papel del mismo Diablo.

Pero dicho está que:
Si empujas de un lado, siempre se actívará el otro

y es así que cada vez más se piensa y pregona y se lucha, para que el hombre trate de encontrar un nuevo "statu quo", otro modo de relacionarse con su entorno global básico: Gea, la Madre Tierra, el mundo sublunar, -para él y para los que le sucedan, sean hombres o conejos.

Y en este punto, -como es habitual,- las "profecías" se dividen: vengan de la ciencia, las corrientes de pensar, y hasta de profetas, etc.


¿Se acabará trayendo "materiales" de otros mundos?
¿se descubrirán fórmulas razonables y "no violentas" de uso de los planos de la naturaleza?
¿serán las energías modernas materia de museo?
¿revelará la misma Tierra medios insospechados?
¿Se volverá el hombre autotrófago (que según parece es moda)
y la mejor forma de resolver lo de la Seguridad Social?
¿se llegará a poner bajo tierra al conejo y no en la cazuela?

Y en todos o en cualquier caso, ¿será accesible a todos? ¿Cuál será el precio a pagar y quien recibirá la factura?

¿Se habrá de esperar a que pase este intertiempo de purificación antes de llegar a la "Nueva Era", que es como pasar a "otro mes" en términos de Humanidad?

Por de pronto las 2 tendencias van corriendo peones,
en este enloquecido ajedrez

la una apoyada en la ética, la otra procurando
usar la inteligencia en el acercamiento a la naturaleza.

Por el lado de la ciencia, realmente los avances en describir (o volver a descubrir) las extraordinarias cualidades de la naturaleza para la vida humana, su manteniento, nutrición, sanación, la vida misma, que fue su misión de siempre, son extraordinarios, y claro está, alcanzan también al mundo vegetal, que merece un destino mejor por la muy la sensible exposición de este reino, a los males planetarios, con un efecto inmediato en la pérdida de nutrientes, desertización, etc.

El auge por todas partes de modelos alimenticios y terapias que se apoyan en lo floral o en el entero mundo vegetal nos invitan a "volar" hacia un estado mejor de salud y bienestar.

"Bienaventurado aquél que vuele con las 2 alas:
la de la Ciencia y la de la Fe",
porque si no se usan las 2 alas
¿cómo será posible volar?

 

 

 

 

 
   

CENTRO DE ESTUDIOS ASTROLÓGICOS DE BARCELONA

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